viernes, 18 de enero de 2008

Bobby, mi buen amigo

Y como no podía ser de otra manera, el primer post de esta nueva etapa de Johann Tenorio tiene que ver con una noticia trágica, con la salvedad de que no se refiere a la actualidad nacional sino a la desaparición física de quien considero uno de los genios más grandes de la historia de la humanidad. Me refiero a Robert James "Bobby" Fischer, campeón mundial de ajedrez entre 1972 y 1975.

Bobby en sus últimos añosSi definimos a un genio como alguien que no sólo es capaz de concretar logros inauditos en un campo determinado, sea éste un deporte, un arte o una ciencia, sino además de enfrentarse al establishment y cantarle las verdades en la cara, hay muy pocos personajes que entrarían en esa categoría. Sócrates, Mozart y Einstein serían algunos. Y sin duda, Bobby Fischer llegó a tallar a la altura de los nombrados.

No puedo evitar que me caiga simpático alguien que es perseguido por el FBI y la CIA sólo por jugar al ajedrez en un lugar vedado por el gobierno de los EE.UU. O que es capaz de decirle "criminal" a George W. Bush. O que llega a rehusarse a recibir una descomunal suma de dólares de parte de la Coca-Cola, que quería sponsorearlo, simplemente porque él no consumía esa bebida y por ello mal podría promocionarla. Bobby Fischer hizo todo eso, y además le quedó tiempo para ser el ajedrecista más grande de su época y, para algunos, de todos los tiempos.

Frente al tablero, en su época de esplendorY si dedico este post a un exponente de un juego-deporte-ciencia que jamás aprenderé a jugar como Dios manda pero igual me apasiona, es por todo lo anterior. De la misma manera que nunca podré analizar las cosas como Sócrates, o componer sinfonías como las de Mozart, o investigar en profundos intríngulis matemáticos como Einstein. Pero eso no implica que no sea capaz de valorar sus inmensos legados.
Tal vez Bobby nos legó sólo algunas partidas brillantes, pero alcanzó para revitalizar el ajedrez de Occidente (en aquella época de abrumadora supremacía soviética) sin recibir por ello el mérito que sus contemporáneos y compatriotas debieron haberle entregado. Al contrario, lo acusaron de traidor y de loco.

Este verano, Bobby no podrá jugar conmigo, pero es un buen momento para recordar la partida más importante que jugó con su buen amigo (y mejor rival) Spassky.
Click sobre la imagen para verla en tamaño real(Extraído de Wikipedia)

Chau, Bobby. Seguramente, en estos momentos le estarás explicando algún gambito o refutándole alguna variante al mismísimo Tata Dios. Y el Barba te debe estar mirando con cara de "qué lo parió". Tratá de no pelearte también con él.
Un admirador sincero,

Johann Tenorio

1 comentario:

Doña Maru dijo...

Le seguiremos Johann, tiene en mi, y en mis ensamble de amigos un grupo que le recibiría con los brazos abiertos, ande, anímese y venga a cantar con nosotros. México es un país lindo ya le escribiré a su correo, pero no se desanime.
Maru.